“Zzz Zzz Zzz…”. Hace tiempo que llevo siguiendo con discreción sus vuelos. “Zzz Zzz Zzz…”. Un buen día, sin saber cómo, mi terraza se llenó de un zumbido dulce y delicado. “Zzz Zzz Zzz…”. Una incansable y generosa abejita había elegido mi terraza y mis macetas. Pensé en fumigar pero algo me detuvo. El miedo a su picadura, me decía sí y un algo en ese “Zzz Zzz Zzz…”, me decía no. Tengo un problema enorme con estos insectos. Si me pican puedo morir. Me inflo, me ahogo, me da un no sé qué. Pero de ella, no tuve miedo. Vi cierto encanto en su estrategia de vuelo. Llega con su “Zzz Zzz Zzz…” y se posa delicada en lo alto de la barandilla. Bajo un rayo de sol. Y allí se queda un buen rato. Piensa y traza su descenso. Con calma se deja caer; y con precisión de cirujano, se posa sobre los pétalos. Estos apenas notan el impacto. Toda la flor, desde los estambres hasta el pistilo, se rinden a sus encantos. Su recorrido puede variar pero termina siempre por los jacintos. Creo que son sus flores favoritas y que se deja lo mejor para el final. Es una gran polinizadora. Con su diario ajetreo de flor en flor está consiguiendo diversificar las características de mi jardín. Desde que llegó, todo está más colorido, más bonito.
A la hora de la siesta, sueño que me convierto en una abeja “Zzz Zzz Zzz…” y que consigo infiltrarme en su mundo libelólico. Ella es la reina de la colmena, por supuesto. Contagia al resto de integrantes de este dulce espacio, su dedicación y asombroso cuidado por las cosas pequeñas. Esas cosas cotidianas que brillan con luz propia y que a veces pasan desapercibidas; pero que merecen ser contempladas con detenimiento y ojos infantiles. Creo que esta es la gran razón por la que en su día la alzamos como reina.
Somos un gran equipo. Miramos por el bien común y colaboramos para tener ventilada y limpia la colmena. Ningún intruso debe entrar. Se admiten visitas en son de paz. Si salta el Detector de Humos Indeseables Destroza Equilibrios, quedamos para tomar una infusión de flores silvestres, charlamos con Amor (La Alcaldesa) y atajamos el asunto de manera diestra y dialogante. Es que, nuestras Ladies Sessions son muy importantes. Somos unas abejitas dispuestas a compartir todo tipo de información para que toda la comunidad se beneficie con la localización del alimento. Tanto el cuerpo como el alma lo tenemos bien servido. ¡Menudos majares encontramos!. Lo de danzar en el aire nos va mucho, aunque de vez en cuando, el GPS de alguna falla y hay que recalibrarlo. Fallos mecánicos en algunos casos, en otros de percepción y en otros ¡interferencias no deseadas! Entonces, toca mudar la actividad normal, no queremos que ninguna perezca en ningún jardín de ortigas. La abeja reina, mi abeja reina, “Zzz Zzz Zzz…” nos llama y todas acudimos en frenético vuelo a tratar de alcanzar a la extraviada. Parece que nuestro mundo se derrumba y que nos volvamos locas pero tan sólo se trata de “un hoy por ti, mañana por mí”. Muchas veces nos inunda el miedo de que algún miembro nos abandone y es que ya ha habido algunas pérdidas. Así que, cuando alguna andamos un tanto enfermizas o con falta de energía o medio miopes sin acertar al centro de la flor, la reina monta un guateque para animarnos. Porque sería una pena abandonar la colmena a estas alturas.
Antes éramos más y todas abejas con el mismo nombre. Con excepciones que confirman la regla, claro está. Últimamente a la reina le ronda un zángano. Sus pretensiones no son lascivas ni reproductoras. Es un bonachón cautivado por las mismas artes que me cautivaron a mí. Se quiere ganar las alas. Yo ya se lo he dicho: “eso, sólo depende de la reina”. A la reina le hace gracia su presencia, se ríe de sus tontás y ya medio le ha insinuado que tiene todas las papeletas para ser ascendido socialmente. Él intenta mostrarse tranquilo e incluso indiferente, pero ansía su nuevo nombramiento. La reina es una buenaza. Yo le metería más caña, pero como a él, en gran medida, le debe su título nobiliario… creo que lo tiene todo ganado.
Se acabó la siesta. Todo ha sido un sueño o… ¿tal vez, no?.
FELIZ CUMPLEAÑOS REINA MÍA. “Zzz Zzz Zzz…”