Mostrando entradas con la etiqueta vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vida. Mostrar todas las entradas
26.3.12
5.10.11
Qué ganas de verte
¡Hola enano! ¡Como pretas! Si tienes ganas de salir, ya sabes, boca abajo todo recto. ¡Qué tenemos muchas ganas de verte! En cinco días hacemos 9 meses exactos y en 10 salimos de cuentas ¿Te vas a retrasar? Hijo, uno ha de ser puntual en la vida y por llegar un poco antes tampoco pasa nada. Jejeje. ¿Te he convencido?
Bueno, no presiono. Sal cuando quieras. Con el tiempo que llevas dentro de mí, por unos días de más tampoco me voy a enfurruñar. Aunque a tu papi a lo mejor le da algo. ¿Chantaje psicológico? ¡No, hombre!. Jejeje. Y si te digo que le regalé el finde una cámara de fotos super chula; y que no hace más que practicar para sacarte una foto requeté maja nada más que asomes la cabeza… ¡anda! ¡no seas tímido! Saldrás muy bien. Como ves, tengo grandes aspiraciones en cuanto a tu fotogenia. Aparte, con la nueva cámara papi te sacará que ni los hijos de los famosos en las revistas. Jejeje. ¿Cuela?
31.8.11
S.G.33+2
Mes y medio. Si no se me antoja ver mundo antes, mes y medio es lo que me queda de estar por aquí. Desde fuera lo viven como “ya sólo queda mes y medio”, ¡si supieran!. ¡Qué ya llevo una temporada boca abajo y aún me queda mes y medio!. Como me ponga a hacer patria, me presento el mismo día del Pilar. Que uno ya se cansa de comer por el ombligo y no poderse estirar a gusto. Y eso que he pillado juego al lugar. Inspeccionando, he descubierto que, a falta de medio pulmón, uno puede meter los pies por un huequito y pillar postura.
Han tratado de hacerme fotos pero, no lo he puesto fácil. Soy muy movido y utilizo la estrategia “me ven, no me ven, me ven, no me ven,…” ¡Paparazzis! ¡Qué manía con fastidiar la siesta en el verano a la gente! Lo que habría que hacer es… ¡fusilarlos a todos! (No sé de dónde habré sacado esta idea tan drástica. ¿Cosa de los genes?). Hay que decir, que no todo está siendo malo. De vez en cuando hay sesión de cosquillas. ¡Ai! ¡Qué buenas son las carias!. Y los momentos de piscina ¡son lo más!. Te dejan de un relajao. ¡Hasta me dan besos en el culo!. Es para partirse. Los adultos están locos. Vaya, que mirándolo bien, me he pegado un veranico que ni dios. Al final hasta echaré de menos “Villa Mami”.
Espero que me reciban con los brazos abiertos y ¡qué no me dejen caer!. Aunque lo pongan en duda, oigo y presiento. ¡De lo que se entera uno desde aquí! Se está montando una con lo de mi llegada, ¡ni en “Bienvenido Mister Marshall”!. Los demás no sé, pero yo lo tengo claro. Salgo para ser feliz y pasarlo bien. Tengo unas ganas de verles tremendas. Me he propuesto gustar a ese tal “Papá”. De momento me parece un tipo genial. Es el que más besos me da. Tiene muchos quebraderos de cabeza últimamente pero eso no le impide pasar todos los días un ratito conmigo. A la noche, después del helado. Ese es nuestro momento. “Mami” me tiene en un ¡ai!. Anda todo el día preocupada por mí. ¡A veces me pone de los nervios! Pero luego me canta un poco y ¡se me pasa todo!. ¡Con lo que le correteo! ¿Cómo será su piel?, ¿y sus ojos?, ¿y sus labios?. Lo primero que haré será olerla. ¿A qué olerá “Mami”? ¿A fresas?
7.2.11
Conservas
Ojalá los buenos momentos se pudieran conservar en un bote de cristal con aceite. Tendría una despensa llena de ellos. Un armario que podría abrir y mirar, remirar y vuelta a mirar. Un archivo de recuerdos felices. Tesoros que iría sumergiendo en pequeños frascos a medida que pasara la vida. Instantes que no caerían en el olvido de la tristeza de los días oscuros. Aquellos que con sus nubes, con cierta rutina, ensombrecen las sonrisas de los instantes más buenos.
Sólo hago que quejarme de lo mala e injusta que es la vida siempre conmigo. ¡Qué fuerte es a veces el dolor, que aniquila el cosquilleo de un buen beso! Soy tonta. Vivo, pues qué más quiero.
Si me lo permites, amor, de este fin de semana, sumerjo la presión de tus dedos sobre la curva de mi espalda. Cuando tus manos, al tiempo, descendieron de los hombros a las caderas. Cuando la respiración se cortó. Cuando dejé de ver. Cuando dejé de oír. Cuando se anuló todo y sólo quedó el áspero de tus yemas.
COMENTARIOS:
vida
31.1.11
5 meses después
Me dejé una nota: “Be in the moment”. Con post data, por supuesto: “Just be. Don’t hurry on the next things. Be in the now”. Era necesaria. Por salud mental básicamente. Tuve que decantarme como un vino viejo que lleva mucho tiempo en botella. Y la nota era fundamental para poder volver en caso de pérdida. Por si se me olvidaba el por qué del cambio de estado. Tenía posos a eliminar, restos de corcho con los que me había sellado, en tardes infinitas de sol y sombras. Era preciso proporcionar a mi espíritu de una mayor oxigenación. A riesgo de perder por el camino esencias y sueños. Mis aromas tenían que madurar aunque tal vez, la temperatura no era la adecuada para mi consumo. A veces pienso que abrí antes de tiempo. Corriendo el riesgo de equivocarme decidí imperiosamente decantarme ¿Y si con el contacto abrupto con el aire perdía toda mi estructura y propiedades? “Como en mi botella en ninguna parte”, es lo que me hacía decir el miedo. En la incertidumbre de no saber si era vino viejo o vino joven, destapé mi capsula y me deshice del tapón, con la esperanza de que en unas horas fuera a sentirme más redonda y suave al paladar. Más agradable al trato, más cómoda en el lugar.
Eso lo pesé hace cinco meses casi exactos. Mucho tiempo en la jarra. Pasé de un recipiente cerrado a otro abierto un tanto más espacioso y me he vuelto pobre, falta de vitalidad mental y frescura. ¿El fallo cuál fue? ¿El momento? ¿El instante? ¿Las ganas? ¿El vino? Creo que una decantación, sino que me corrijan los expertos (soy profana en todo esto, lo mío es el experimentar), sólo es beneficiosa siempre que el vino se preste a ello. No todos sino los que se presten a desarrollar posos, los tintos jóvenes muy astringentes a los que el respirar les aporta mejoría en su madurez, respetando su aspereza. Yo me creí muy concentrada. No sé si fallé en mi análisis, una mezcla entre sequedad y amargor, que me pedía a gritos desenvolverme para vivir.
Ahora estoy intentando averiguar si tan sólo decanté unas copas o vacié por completo toda la botella. Si la sed de vino fue una cata o una borrachera. ¿Habré llegado al punto de no retorno? ¿Qué significa en todo caso esto? Mientras lo averiguo, diseñaré un museo y beberé por placer y no por olvido. En paz con el pasado, lo que venga lo recibiré con agradado. Soy mediterránea y en el alboroto de mi carácter, me adaptaré a los cambios. Entretanto, lo anotado: Vivir el ahora. Ser sólo ser.
COMENTARIOS:
vida
30.9.10
3 días de vida nocturna
(Jueves 23)
Estoy en la terraza del ático con buhardilla de Marco. Nunca hubiera imaginado que la noche acabase de esta manera: comiendo pasta en casa de un italiano. Pero aquí estamos los seis apurando este desayuno improvisado mientras la luna llena se mantiene en un cielo cada vez más despierto. Se me había olvidado lo bien que sienta amanecer en Barcelona. El mar está a cuatro calles y se nota. Estamos rodeados de gaviotas y me gusta. Son el sonido de este recuerdo. Mantienen su vuelo alejado. El miedo que me dan se lo agradece, tanto su presencia como su prudencial distancia. Intento resumir la noche que ya ha transcurrido. Tan sólo me salen un par de palabras: inaudita y necesaria.
El reencuentro ha sido fabuloso, como si nunca nos hubiéramos alejado. Mi presente y mi pasado no han podido encontrarse hoy. La culpa la ha tenido el tequila y unas bravas mal picoteadas. Otra noche será. Hemos exprimido la Rambla del Raval al máximo. Al llegar a Plaça Reial, Standstill no sonaba, tan sólo quedaba un mar de latas por recoger y una cola inmensa en Sidecar. Apolo se ha convertido en nuestro destino improvisado. Que fauna la de aquel lugar.
La noche ya se ha hecho día.
(Viernes 24)
No puedo dejar de fijarme en las volutas del marco de la ventana que separa las estancias. Impolutas y doradas. Miro a mi alrededor y mis ojos se encuentran con los suyos. Hay caras conocidas pero todos me parecen fantasmas. Figurantes en un piso sobre el Pipa Club en Plaça Reial. Por las ventanas entran los Morning Benders. Vuelvo mentalmente a una bulliciosa Plaça del Rei y tarareo Tulsa.
Vienen tiradas por la curiosidad y un diseñador de moda. Dicen hola a los presentes, están un rato y se van. Hoy tampoco podrá ser. Las tripas nos crujen. Es hora de abandonar. La discusión nos hace atravesar Plaça Sant Jaume a ritmo de rumba, para acabar matando el hambre con unas cocas en el Carrer dels Comtes. A la vuelta, de nuevo marea de latas. Estalla a llover. Todo el mundo se arremolina en los porches y nosotros, con ellos, también. A la deriva, rodeados de gente que cree conocernos y no nos conoce, cerramos El Iceberg. Busco, a falta de Marco, quién nos dé de recenar. Nada nos llama poderosamente la atención. Todo, menos una habitación de estudiante del Carrer Aribau, está cerrado.
(Sábado 25)
Estoy esquivando a la gente, buscando un hueco. Sigo el rastro de Marco, Martí y Javi. La Fàbrica Damm un año más está abarrotá. Nos situamos tan dentro como para medio distinguir las luces del escenario y lo suficientemente cerca de la cerveza y los poly-klyn. La armonía completa de la carga y descarga, en cuanto a conciertos multitudinarios callejeros se trata. Soy incapaz de ver, ni tan sólo la silueta, de alguno de los componentes de Belle and Sebastian. Por fin, todas juntas a falta de Xispi y Lauri. Marco parece otro. Sus patillas se han convertido en barba y su polo con el cuello subido (“Si no lo llevas así, ¡en Roma no eres nadie!”) en camisa y americana. En un par de semanas se doctora. Caballeroso y buena gente. Le miro a los ojos, veo su intención. Pretende liarnos pero esta noche lo esquivaremos. Tantos días de fiesta me están destrozando las rodillas y el hígado. Mañana no seremos nadie de nuevo. Adoro la Mercè.
COMENTARIOS:
BARCELONA,
conciertos,
feDEratas,
vida
20.9.10
Ya ves
He perdido mi imagen • en las solapadas tardes del otoño • en los virginales amaneceres de las primaveras • y me queda tan solo • el silencio de mi rostro perdido en los inviernos • Como en el silencio • las imágenes quedan para siempre en el lugar que mueren las palabras • [Último poema / Labordeta]
Dijo de sí mismo que era “un animal tímidamente triste”. El resto pensamos que era un hombre infinitamente libre, infinitamente íntegro, infinito. Hombre directo que agitó conciencias. Fue muchas cosas, sin buscarlo, sin quererlo. Y nunca renegó de todo ello. La poesía, la palabra, fue su arma. Escribía, cantaba de vez en cuando y nunca calló. “El abuelo” también fue a Madrid. Nos representó con voz llana y clara. Defendió los intereses de un Aragón olvidado, habló como lo hacemos todos y no tembló su voz tras ser herido con sorna y estupidez suprema. Igual que Joaquín Costa “no legisló”, reclamó su “¡A la mierda!” como su epitafio en vida. Conocido y querido. No se avergonzó de sus raíces. Especie en extinción. “Esta tierra nuestra, es una tierra con fama de portarse mal con sus hijos. La verdad, conmigo se ha portado muy bien”. ¿Y cómo iba a ser si no?. Y es que “se quedan los guapos y se marchan los buenos”.
Si Dios pregunta por ti, tranquilo sabemos qué decirle. Que no has nacido.
Si Dios pregunta por ti, tranquilo sabemos qué decirle. Que no has nacido.
Ya ves • que vamos avanzando • cumpliendo este camino • no lo sé • ya ves • Ya ves • que vamos recordando • creciendo hacia el ocaso • no lo sé • ya ves • Ya ves • qué pálidas palabras • se pierden en la noche • sin hallar solución • Ya ves • que hemos ido surgiendo • de inciertas duras voces • de desesperación • Recuérdame • como un árbol batido • como un pájaro herido • como un hombre sin más • Recuérdame • como un verano ido • como un loco cansino • como un hombre sin más • Ya ves • que fuimos agrietando • los muros mantenidos • no lo sé • ya ves • Ya ves • que estamos añorando • unos niños perdidos • no lo sé • ya ves • Ya ves • que voces diferentes • se cruzan en el alba • buscando la verdad • Ya ves • que fuimos puente herido • de brazos detenidos • por ver la libertad • [Ya ves / Labordeta]
COMENTARIOS:
vida
15.9.10
Automatización de un laboratorio químico
Este verano entre otras cosas he conocido a mi “cuñaaaaaaá”. Por no avergonzar al Tato, no le hice la correspondiente imitación a lo Risitas. Me moría por hacerla pero me contuve. Aunque él sí lo hizo en su día. Por aquel entonces, era un pre-adolescente de doce años que iba imitando a Benito y Manolo todo el santo día. Así que me ahorré el bochorno y omití contagiarme de sus bromas infantiles. Me mordí muchísimo la lengua. Y mi padre también. Aunque a él se le escaparon muchas más frases míticas del “fenóooomenooo” (entonación Chiquito de la Calzada) de mi hermano. Tan sólo conté “la del Ringo”. Pero me dejé en el tintero joyicas como “la de la Reina de los Ausentes”, “el me parece correcto” o alguno de sus momentos etílicos más memorables. Que más nos valdría a todos que se nos olvidaran, pero bueno… Se le veía tan serio y formal que daba pena estropearlo.
La Cuñá es maja y se les ve muy pilladetes a los dos. ¡Ooooo! Exclamemos todos juntos: “¡Qué bonito!”. Y lo más importante, mi madre parece contenta. Sí, esa mujer que ponía el grito en el cielo cada vez que mi hermano decía que tenía alguna historia. “¡Tú lo que tienes que hacer es estudiar!”. ¡Ai! ¡Su niño!. Esos días no paré mucho por casa (tocaba casa de los suegros) pero sé de buena tinta (esa tinta de tan buena calidad, es mi padre) que la mujer andaba nerviosa por dar buena imagen y no quedar como la madre histérica que a veces es. Porque ella no se corta si ha de pegar un grito, haya quien haya (¿Verdad, Javito?. Tú con los años que llevas conmigo, de estas te has tenido que comer muchas) o de decir que no vengas muy cocido (¿Verdad, Ladies?). El Tato no es que sea un borracho ni un delincuente. Es un chico normal de su edad, pero con una madre muy controladora. La cual, con un acento muy dramático, se convence de que su hijo se le va de las manos y que, tal vez, tenga que llamar al programa de Hermano Mayor de Cuatro para que resuelvan nuestros conflictos familiares. ¡Pobre hermano mío! ¡Una fama injustificada!. Además, ella, que no perdona salir de cervezas ni un fin de semana. Le va la marcha igual que a su hijo pero se refugia bajo la frase “cuando seas padre comerás huevos” y se queda tan ancha. Pero con la llegada de la Cuñá, parece que Lan géles (denominación made in yayo Pepe a mi madre) se está dando cuenta de que su hijo ya no es tan pequeño, que se conoce que es una bellísima persona y que no está tan perdido como ella se pensaba. ¡Cómo me alegro de esto!.
Y por todo ello y mucho más, tenía ganas de encontrarme con la que está cambiando a mi hermano. Por contagio, espero que también un poco a mi madre. Hay según qué cosas que todavía me cuestan y es que… ¡Es verdad! ¡Últimamente está irreconocible! ¿Perdonar él un cachondeo nocturno? ¡Nunca! Pues ahora lo hace. ¿Levantarse antes de las 5 en plenas Fiestas de Septiembre? Pues sí, sí. ¡Pa verlo!. Aunque no esté ella presente. Qué es lo más extraño. Estas fiestas ¡ha hecho piedad!, cuando ni siquiera yo la he hecho. Dejemos mis jaranas para más adelante y dejadme exclamar, a los cuatro vientos, mi apoyo máximo a esta relación. Quiero a morir a mi hermano. Lo tengo lejos y no somos mucho de llamarnos, pero cuando nos necesitamos ahí que estamos. Un momento importante para él que yo casi me pierdo por motivos que no vienen al caso. Tenía que estar y estuve. Pero si hasta le hice un favor a la Cuñá sin conocerla. Una especie de concurso universitario promovido por un profe aprovechao que se quería ahorrar el diseño gráfico de su último trabajo. Una faena que nunca me será reconocida. Tanto si sale o no elegida ganadora mi propuesta para la portada, es una de esas obras a nombre de otro: el de mi Cuñá. No le puede decir que no al Tato cuando me llamó. Con él, soy débil. “Marta, a ver si le puedes hacer a Sandra (mi cabeza: ¿Sandra? Con que Sandra… ¿eh?) una portada que ponga Automatización de un Laboratorio Químico. Es para mañana”. Y me volví a dejar liar por mi hermano pequeño. Es lo que tiene ser la mayor.


[Ampliar para ver en detalle]
COMENTARIOS:
TRABAJILLOS,
vida
9.9.10
8.9.10
Me tomaron el pelo
Es una locura. Llamo. Un tono, dos tonos, tres tonos. Seguirán de vacaciones. Mejor dejarlo estar. Tal vez no sea buena idea. Contestan. ¡Hueco en una hora!. Ducha exprés y sprint. Estoy de camino, ya no hay vuelta atrás. Christiano agarra la melena con la izquierda y ¡zas!. (Léase con acento italiano) “¿Lo celebramos?”. Lluvia de pelo por toda la sala. Ahora sí que no hay vuelta atrás. Masaje de manos y brillo extra en el pelo. Salgo por la puerta como una reina. (Léase con acento Fraggle Rock) “¡Aaaa! ¿Qué te has hecho?”. Tal vez me he pasado pero… mola.
Así transcurrió ayer el día. Al despertar ni se me pasaba por la cabeza lo que más tarde sucedería. Un pronto. Fue todo cosa de un pronto. Con la escusa de que me crece mucho y rápido me entró valor y lo hice. Me corté la melena o me tomaron el pelo, como se prefiera. Lo reconozco, fue divertido.
COMENTARIOS:
vida
6.9.10
Septiembre El Odioso
Huele a mal humor solo con leer el título. Esta disposición negativa e irritada, es una actitud muy particular de mi ser. Surge una vez al año. Su anualidad es abrumadora y, a pesar de mis esfuerzos, previsible. Demoledora y suele costarme el año. Un mes, el de Septiembre, que hunde en la oscuridad mi jovialidad veraniega. Es peor que cumplir años. Enero se cree el rey y piensa que domina nuestros propósitos e inquietudes. Pero se equivoca. Entre él y Diciembre sólo juegan a cambiar dígitos en el calendario. Septiembre en cambio cae con firmeza y empeño. Arruina el sol cálido del verano y trae consigo… ¿Cómo era Astromántica?. Trae consigo … ¿“el llanto de los árboles en otoñó”?.
Anoche sentí su peso al acostarme. Me apretó tanto que tuve que levantarme a llorar a la cocina. Beber un buen trago (de agua) y respirar todo lo hondo y profundo que pude. Casi me ahogo con mis mocos holandeses (porque de Amsterdam vine constipada, por si no lo sabéis). Esto de tener que pensar en la vida en general y en sucesos varios en particular me aturde. ¡Maldito sea este mes!. Desimanta mi brújula y me funde los circuitos. Se intuirá en esta frase que mi desorientación al día de hoy es total. Si, acabó Agosto. Todavía hace sol y tal vez pueda estirar sus efectos unos días, tal vez semanas pero… esto ha llegado a su fin. Se acabaron las vacaciones. Amsterdam allí se quedó, junto con Sitges y sus paellas, y Gracia y sus helados nocturnos. La piscina cada vez está más fría y sólo Begonia, la reina acuática de la urbanización, se atreve a surcar sus aguas con nocturnidad y alevosía. Dejaré de desayunar, comer y cenar en la mesa de la terraza y acabaré con mi voto de no internet. Tendré que poner otra vez mi alma a disposición del demonio proyectual y envasar mi corazón al vacío para preservarlo de los ataques punzantes de la escuela. Si, tal vez. Puede que esté afrontando la caída del verano como una derrota. Toda la culpa de Septiembre, que tiene la manía de venir a molestarme con sus monsergas todos los años. Que si coleccionables, que si nueva programación televisiva, que si pensamientos de futuro, que si la matrícula, que si el frío y la lluvia, que si mira tu vida… eres una mierdas… Me hunde, ¡este mes me hunde! ¿Es para odiarlo o no? Yo lo aborrezco y eso que las fiestas de mi pueblo caen por estas fechas.
Espero estar en próximas entradas más animosa y menos catastrofista. El verano ha pasado rápido pero precioso. Con luz y mimos. Han sucedido cantidad de cosas. Guardo montones de anécdotas, momentos, fotos y recuerdos. Curaré las heridas de Septiembre con altas dosis de recuerdos estivales. Tal vez, de esta manera esquive su furia y su mala baba.
¡Ai! ¡Que se me pasaba! Amore… gracias por sonarme los pocos anoche. Y por tus palabras… ¡grazie mille! Septiembre no podrá conmigo. Al enemigo se le escapa que duermo con la mejor guardia armada del mundo. No estoy sola, lucho en compañía. (Ahora mi espíritu está alzando el puño, a lo revuelta sindical)
Ante su tristeza, el príncipe de los silencios supo qué decir a tiempo… (¡ei! ¡Este sería un buen comienzo para un cuento!)
COMENTARIOS:
ILUSTRACION,
imagenes,
vida
24.8.10
23.8.10
16.8.10
Finiquitando Agosto
Aunque dé la sensación de que llevo una semana huída, en realidad estaba de vacaciones caseras. Unas net-holidays, como bien ha mencionado La Reina. Un trato sin palabras que aquí el Berbe y yo hicimos. No móviles, no internet. Sólo zampar, piscina y siesta. Las escapadas han sido domingueras. De ida y vuelta. Nos hemos esmerado como anfitriones y se ha intentado descansar, leer, vaguear y hacer mucho el amor. Esto último recomendado por unos buenos amigos cotorros. Quererse nunca esta de más. Hoy lunes, toca volver a la rutuna. Momentáneamente, todo hay que decir. En una semana estaré en una lluviosa Ámsterdam, según predicciones recientes del Meteosat, y a la vuelta me han sugerido bajar de un avión y subir a otro. Pero bueno, todo a su debido tiempo, para entonces ya será Septiembre y Agosto habrá acabado dando paso al inevitable y amarronado Otoño. Que me he dispuesto a adornar con toques en amarillo, verde oliva y terracota. Mientras llega, voy anotando en mi libreta secreta (ya ves tú que misterio inconfesable el mío) de apuntes e ideas. Acumulando historietas varias. Este mes ha dado para mucho y variado. Tengo, de nuevo (creo que este va a acabar siendo mi sino blogger), muchas cosas pendientes, muchas entradas por hacer y mucho que mostrar. ¡Ai! que ando finiquitando Agosto. ¡Qué los colores están comenzando ya a cambiar! ¡La lluvia está comenzando a caer y las temperaturas a bajar!
COMENTARIOS:
ILUSTRACION,
imagenes,
vida
26.7.10
Un fin de semana Knopfler
Al final resultó que Knopfler nos esperaba a los cuatro en Badalona. Porque… ¡sí! ¡yo estuve en el concierto de Mark Knopfler!. Berbe y yo acabamos en el gallinero del pabellón, encima de los carteles publicitarios. Por una vez en su vida, se pagó un concierto. Le tengo que dar las gracias, porque había que estar. Fue espectacular. Dejamos a mis padres sentados en las gradas de pista, no se fueran a perder, era su primer concierto, concierto (para ellos los del pueblo en fiestas, no cuentan) y subimos a nuestro puesto. Desde allá arriba, todo el recinto se veía plagado de sillas. A medida que se acercaban las 10, iban quedando menos huecos. Desde nuestra perspectiva, la imagen era espectacular. Miles de cabezas colocándose en sus sitios de manera ordenada y escalonada. A Knopfler, no llegué a distinguirle la cara, pero para qué, teníamos su música. De vez en cuando, conectaban la cámara del mástil de su guitarra roja y blanca, y le veíamos, en la gran pantalla del fondo, mover los dedos sobre las cuerdas. Un Paco de Lucía a la escocesa, eso es lo que es. La puesta en escena no fue nada espectacular pero musicalmente, ¡fue lo más!. En la vida había estado, y no sé si volveré a estar, en un concierto que se escuche tan bien y que tenga la calidad que este tuvo. Tanto él como toda su banda son unos virtuosos. Sincronizados al milímetro dieron lecciones de cómo es hacer un directo ¡la hostia de bueno!. Fue impresionante. Los dedos de ese hombre son mágicos. Lo que más me sorprendió, a parte de su profesionalidad, fue la humildad. Todos ellos grandes músicos consagrados que entraron tranquilos y que no mostraron ni un solo ápice de divismo. Por no haber no había ni el típico foso de vallas amarillas. Las primeras filas del foso, tenían a Knopfler a un par de metros. Tan cerca, pero tan cerca que les debía de salpicar hasta el sudor. El concierto duró casi más de dos horas. Los bises y las ovaciones fueron numerosos. Knopfler comenzó con canciones de sus discos en solitario y acabó regalando a todos los presentes grandes éxitos de Dire Straits. Romeo & Juliet, Sultans of Swing, entre otros. Tras Sultans of Swing, el publico estalló en un “Oeeee, oeeee, oeeeeeee… Oeeee, oeeee,…” muy futbolero, que me recordó que aún seguimos con las fiebres del mundial. No había manera de callarnos, así que la banda entera tomó sus instrumentos y, bajo unos arreglos folk, nos acompañó en nuestros vítores de alegría. Qué momento aquel. Solo hacía que pensar cómo lo estarían viviendo, por allí abajo, mis padres. La gente de pista se levantó de sus asientos y se abalanzaron al escenario, los bises se sucedieron. El público no parecía cansarse y ellos tampoco. Canciones de más de siete minutos todas ellas. Desde las alturas, seguía los movimientos de todos esos espectadores, cuya media de edad rondaba los 50-60 años; me enorgullecía de ser hija de quién soy y de que mi banda sonora de la infancia hubiera sido la que fue. De no rondar esa edad y estar allí. Esperamos a mis padres a la salida, justo delante del merchandising. Tenía muchas ganas de ver su reacción. Mi madre salió toda feliciana diciendo, “Uff… cómo hemos gozado” A ella, que la música ni fú ni fá y que lo que le gusta es mover el culo en las charangas de las fiestas mayores, había disfrutado. Mi padre, con los ojos chispeantes y pletórico, por lo menos yo así lo sentí, me dijo, “Marta, gracias por el regalo” y me besó. Un poco más y lloro. “Gracias a ti…”, debía haberle dicho, “… por la herencia musical que me has dejado. Que la valoro más que él dinero y sé que me durará la vida entera”; y quién sabe, tal vez, yo también la deje en herencia.
Todo lo que hicimos a partir del viernes noche ya tuvo a Mark Knopfler de fondo. Tanto el viaje de vuelta en el ferrocarril, la sesión de bricomanía del día siguiente, como la cena en Il Fornetto en Sant Cugat, como el piscineo y el conejo a la brasa del domingo. Sé de buena tinta que se marcharon contentos, bien alimentados y tarareando Dire Straits. El viaje de vuelta se les hizo hasta corto. Estoy satisfecha y creo, esto os lo digo en la intimidad, que me he ganado unos puntos extra como hija. Sonará pretencioso que lo diga yo pero, sentí su felicidad y… sentí que me querían. “You get a shiver in the dark. It's raining in the park but meantime. South of the river you stop and you hold everything…”
COMENTARIOS:
conciertos,
MUSICA,
vida
22.7.10
Debería estar limpiando
Mañana vienen los papis. Mark Knopfler les espera mañana en Badalona. La casa debería estar limpia. He dicho bien. Debería. Ahora mismo debería estar limpiando. ¿Y qué estoy haciendo? Escribir, obvio. Limpiar no. Deber, qué palabreja esta. Según la RAE, “estar obligado a algo por la ley divina, natural o positiva”. Ya no sé ni por qué leyes me rijo. ¿Por la ley divina? Primero tendría que encontrar a la divinidad adecuada a la que seguir acérrimamente. Encontrar lo adecuado es difícil. ¿Por la ley natural? ¿Qué tipo de ley es esta? Lo natural. ¿Qué es lo natural? ¿Lo qué se espera por lógica que haga? La lógica, otro gran dilema. ¿Mi lógica? ¿Su lógica? ¿La lógica del ser divino?. ¿O natural tipo no hacer daño al medio ambiente, no productos transgénicos, no pesticidas y demás?. Y la ley positiva ¿eso qué demonios es?. ¿Con la que nos acercamos al bien? Otra cosa que depende. El bien y el mal. Creo que he vuelto al conflicto divínico. Así que, el debería es demasiado ambiguo para mí. No sé como tomármelo. Si como un debería según yo o un debería según el resto.
Como se puede apreciar en mi mundo las cosas no son sencillas. Si te acuerdas, Berbe, fue lo que te dije la primera noche que amanecimos en el portal de mi casa. “Mi vida es complicada”. Me miraste raro y yo callé. Sabía lo que me decía. Tengo carrete para aburrir pero cuando se trata de lo más profundo de mi, mejor callar. Lo raro es que a esa noche siguieron otras. Mis complicaciones te dieron lo mismo, creo que tú no sabías lo que hacías. Ayer en la Elisabets me di cuenta. Se me había olvidado lo enredados que están mis pensamientos. No puedo sintetizar en una sola palabra, algo que me ha llevado una vida encontrar en mis adentros. Hay sensaciones, sentimientos que no se pueden explicar con palabras. Hay cavernosidades que no se pueden poner en común. Solo te las he enseñado a ti. Mientras yo las exploraba tú estabas al otro lado del cordel. Eres mi amante amarre. Ayer debí callar, hay cosas que son imposibles de explicar. El mío es un idioma difícil de traducir.¿Limpiar o brincar? A veces limpio, a veces salto. Me voy a poner al tajo, aplazo los debería para otro rato, que la casa sola no se va a desempolvar.
COMENTARIOS:
vida
19.7.10
Del Grec al Festival de los Castillos
“Para algo que hacen en Alcañiz”. Este fue nuestro lema del fin de semana. Llevábamos mucho sin ir. Mediados de julio y un pueblo de Teruel, con un poco de suerte habría alguien en algún velador de la plaza. Por mucha crisis que haya dudo que la gente de mi tierra diga que no a la Playa del Sobaco. Que para quien todavía no lo sepa, es como se les conoce a las playas de Salou y alrededores. Plagadas de maños y baturros dispuestos a ponerse a tono con el color de las gambas y a alzar fogosos sus brazos a la hora de saludarse “¡Tió! ¡¿Qué haices por aquí?!” “¡No me jodas! ¡Tú por aquí! ¡Pos ya ves! La mujer y los hijos, que les gusta esto de la playa”. Llamé a la mami días antes de nuestra visita y le pedí que se pasara por la Oficina de Turismo y que me comprara una entrada para el espectáculo del Festival de los Castillos que acontecía ese sábado próximo. A ciegas. Íbamos a ser fieles a nuestro espíritu de ir a lo que sea. Así es como acabamos en el Anfiteatro de Pui Pinos de espectadores de Frankenstein.
El fin de semana de antes habíamos sido invitados por las Ladies a un espectáculo del Grec en el Teatre Lliure. Allí también fuimos a ciegas con una consigna totalmente distinta. En Barcelona siempre hay algo, se sabe y si no se va es porque… Mira, no sé por qué. De todas maneras a una propuesta cultural no se le puede hacer ascos y si es de franc, mucho menos. Tuvimos el gusto de ver una actuación de una disciplina escénica japonesa llamada Butō. Es difícil clasificar si lo que vimos fue una danza o una performance. La sala estaba a rebosar de una fauna de lo más variopinta. La primera parte, Dead 1, me gustó. No me dejó indiferente, la verdad. Si soy sincera, me sentí como Paloma, la niña de La elegancia del Erizo de Muriel Barbery . De golpe comprendí su maravillosa obsesión por los movimientos. Casi me entraron ganas de hacer un diario de los movimientos como ella. No os digo más. Al intermedio pensé que la actuación había acabado, pero como nadie se movía… no me canteé de la butaca. Era como si todos se hubieran quedado super impactados. Menos mal que nos dio por leer el programa que por defecto cogimos en la entrada. Faltaba lo mejor. El gran maestro, Ko Murobushi. “un dels intèrprets de butō més respetats al món, reconegut al Japó com un hereu direct de Tatsumi Hijikata”, vaya el descendiente del que creó esta disciplina allá por 1959. He de decir que consideré, en algún que otro momento, que improvisaba. Quick silver, la pieza en solitario del maestro, no me pareció tan precisa y trabajada como la de los tres primeros bailarines. Aunque para trabajados ¡sus torsos!. Por dios, ¡más fibrado no se puede estar!. Cuerpos pintados de plata. Pequeños. Sin un gramo de grasa. Así, despeinados y convulsionando, daban un poco de miedo, pero ¡oh my god!. Más de uno y una, a la noche, soñó con ellos fijo.
El fin de semana de antes habíamos sido invitados por las Ladies a un espectáculo del Grec en el Teatre Lliure. Allí también fuimos a ciegas con una consigna totalmente distinta. En Barcelona siempre hay algo, se sabe y si no se va es porque… Mira, no sé por qué. De todas maneras a una propuesta cultural no se le puede hacer ascos y si es de franc, mucho menos. Tuvimos el gusto de ver una actuación de una disciplina escénica japonesa llamada Butō. Es difícil clasificar si lo que vimos fue una danza o una performance. La sala estaba a rebosar de una fauna de lo más variopinta. La primera parte, Dead 1, me gustó. No me dejó indiferente, la verdad. Si soy sincera, me sentí como Paloma, la niña de La elegancia del Erizo de Muriel Barbery . De golpe comprendí su maravillosa obsesión por los movimientos. Casi me entraron ganas de hacer un diario de los movimientos como ella. No os digo más. Al intermedio pensé que la actuación había acabado, pero como nadie se movía… no me canteé de la butaca. Era como si todos se hubieran quedado super impactados. Menos mal que nos dio por leer el programa que por defecto cogimos en la entrada. Faltaba lo mejor. El gran maestro, Ko Murobushi. “un dels intèrprets de butō més respetats al món, reconegut al Japó com un hereu direct de Tatsumi Hijikata”, vaya el descendiente del que creó esta disciplina allá por 1959. He de decir que consideré, en algún que otro momento, que improvisaba. Quick silver, la pieza en solitario del maestro, no me pareció tan precisa y trabajada como la de los tres primeros bailarines. Aunque para trabajados ¡sus torsos!. Por dios, ¡más fibrado no se puede estar!. Cuerpos pintados de plata. Pequeños. Sin un gramo de grasa. Así, despeinados y convulsionando, daban un poco de miedo, pero ¡oh my god!. Más de uno y una, a la noche, soñó con ellos fijo.
Así que, Víctor Frankenstein y su criatura en pelotas como que no me escandalizaron. A los japos les había visto con un hilo dental atravesándoles las nalgas, ver a Raúl Peña, el UPAdance con el cimbrel al aire pues como que me pareció de lo más normal. A mí; porque lo que se dice a mi entorno más cercano pues como que no. ¡Tuve que mandar callar a una señora!. No había manera de ver la obra a su lado. A ella y a las gallinas de sus amigas les resultó, digámoslo de manera fisna, agresiva esa visión. No está la miel hecha para la boca del asno. Digo yo, si no te mola, ¡vete! ¡y no des la murga!. Tal vez me sentí fuera de lugar en el Teatre Lliure pero en el Teatro al Aire Libre de mi pueblo esas señoras me hicieron sentir una cultureta a la enésima potencia. “¡Esto no se puede permitir!” “¡Por dios! ¡Esto es denigrante!” “¡Ai! ¡Qué pena! Ese chico está enfermo ¡cómo se puede permitir esto!”. Lo que no se podía permitir es su acceso al recinto. ¡Qué cruz! y ¡qué vergüenza!. En primer lugar, por tener que llamar la atención a una persona mayor que yo; y segundo, por el catetismo cultural tan grande en el que viven algunos. A los amigos tampoco les gustó la obra e hicieron chistes y sornas varias de los cuerpos desnudos que, para muchos, de forma gratuita pudimos ver. Es una pena que una teta o una polla susciten tanto cachondeo y que eso mismo les impida ver el trabajo interpretativo, de vestuario e iluminación y de adaptación de la obra de Mary Shelley. La producción fué cuidada y la propuesta escénica nos mostró un Frankenstein sin tornillos que nos tendía la mano a temas como los límites de la ciencia, su frontera con la religión, la ambición humana, la incomprensión a lo diferente, el deseo, la búsqueda de la felicidad, los miedos a nosotros mismos,… Una versión muy fiel a la línea narrativa de la novela que respeta incluso los mismos saltos en el tiempo de la historia. Fue tal vez un poco larga si se tiene en cuenta la mierda de asientos a lo campo de futbol de provincias, que no butacas, que tiene ese teatro y que hacía un poco de fresco. Y sí, ¡se desnudaron!. ¡¿Y qué!?. ¿Estábamos en un local de variedades? ¡No! ¿Pues entonces, qué tanto señalar con el dedo que se le ve la tita? Esas personas no habían ido a ver una obra de teatro sino un circo. Tal vez pensaban que tras la actuación del enanito y el deforme que no se podía levantar iba a salir de entre bambalinas la mujer barbuda.
Últimamente defiendo la teoría de que una provocación es fruto del que mira y se indigna por lo que ve. Creo que el mal entendimiento y la ofensa son generados por el receptor. ¿Qué culpa tiene el emisor de que el receptor sea un necio? Ninguna. No habría provocación que valiese sin la existencia de esos ojos mal intencionados que no saben admirar la belleza que poseen todas y cada una de las cosas. La moral en todos estos caso me la paso yo por el forro de… bueno, mejor no soy mal sonante no vaya alguien a sentirse mal (por interpretar mal).
15.7.10
¿Muda?
Callé durante unos minutos. La Elisabets fue testigo. Fue tarea difícil. Los silencios me destruyen. Me convertí en una radio apagada más de la colección. Tu risa maligna fue la que activó mi botón de cabezonería baturra. Fue divertido, la verdad. Aunque moría en deseos de hablar. Va ser cierto que no callo ni bajo el agua y eso que últimamente me he impuesto un voto de silencio y moderación verbal sonoro-auditiva. Que como se ve, infrinjo continuamente. Busqué la brecha en el trato y saqué mi mini boli logroñés, que no es un lápiz rosa pero escribe. Mi madre lo ignora pero soy una payasa con incontinencia verbal. Los tengo a todos engañados. Piensan que no bailo, que soy una sosa y que callo, por timidez y discreción. Tal vez en un pasado ya muy olvidado. Barcelona me ha cambiado.
Al final no brindamos como deu mana. También es cierto que nos faltaba la ladie más vieja. Entiéndase vieja por sabía. Si se rendían honores a las licenciadas tenía que ser en comunión fraternal libelólar y nos faltaba una homenajeada. Así que hoy, día importante donde los haya os rindo tributo, como profana en la materia y amiga ante todo. A ti, Abeja Reina, por tu añico bien llevado. A ti, Xispi, por tu patito (negro, supongo). A ti, Pequeña Guz, por tu buena nueva. Has comenzado una gestación dura, de largo recorrido, sólo apta para valientes. Es tu día cero. Adelante. Y por ti, Berberecho, también brindo. Porque has cumplido tu promesa doble. Has superado tu pánico a la papada y a la falta de seriedad. Estas reguapo. Cuando se te pase el cansancio, me avisas y te muerdo. En cuanto a mí, ¿sabéis qué?. Que también brindo. ¡Que cojones! No soy licenciada, ni trabajo, vivo de ahorros, pliego camisetas y calcetines, no sé cuál es mi futuro ni mi destino existencial. Me asusta la fugacidad de la vida y me abruman los días grises. Soy como un intérprete de butō lucho por adoptar una postura estable, con un movimiento casi imperceptible, lento pero constante. Sé que si mi movimiento se acelera y apresura, caigo entorpecida y exhausta. Estoy forjando unos glúteos de acero. El tiempo me dará la razón. Aunque no se aprecie, camino. Machado resuena en mi mente:
"¿Para qué llamar caminos
a los surcos del azar?...
Todo el que caminona anda, (...)"
“Caminante son tus huellas
el camino nada más;
caminante no hay camino
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino
sino estelas sobre el mar.”
“Luz del alma, luz divina,
faro, antorcha, estrella, sol...
Un hombre a tientas camina;
lleva a la espalda un farol.”
COMENTARIOS:
BARCELONA,
Ladies Day,
vida
14.7.10
Un día de dolor de cabeza acabó con un telefonazo
Ayer me puse a escribir pero todo se quedó a medias. Un enorme dolor de cabeza de los míos conspiró con mis neuronas. Al final no publiqué. La entrada se iba a llamar UN DIA DE DOLOR DE CABEZA e iba a comenzar así:
“Hoy me he levantado sin ganas de hacer nada. Desanimada y más que acalorada. La luz entraba por la ventana, a pesar de estar la persiana bajada. Y yo enredada entre las sábanas pensaba como llenar tu otro lado de la cama. Otro día sola en esta casa desordenada. Había algo que me preocupaba.
Me he remojado la cara. Esa mirada no me gusta nada. He ido al salón a ver qué hora era. Eran las diez, ya ves. Sin darme cuenta pasan los días sin sentir, por mí, la más mínima alegría. Te he estado llamando. Estabas ocupado. Seguro que hoy llegas algo cansado.
Junto a la begonia he desayunado. Al cerrar los ojos, lo he pensado. No sé si tengo el valor para decirlo. Para qué, si siempre me pasa lo mismo. Oculto vergüenza por todos los rincones de la casa. Me he desahogado dándole a la plancha. Plegando calcetines, tendiendo toallas.
Ayer era un día feliz por las calles de Madrid. La roja había llegado con un gran trofeo en las manos. Hoy la euforia se va apagando…”
Una entrada un tanto melódica y algo melancólica. El desinfle de un día de éxtasis. Más de lo de siempre. Así que, cambio de tercio porque no me apetece hacer la croqueta. En realidad, lo que acontece hoy es otro tema. ¿Cuál?. ¡Que soy una mala amiga!. Si, lo soy. Tanto “no me llama”, tanto “si ella no quiere formar parte de mi vida pues ella sabrá”, tanto “la amistad es una relación de ida y vuelta”. Pues toma, me llamó. Si es que soy lo puto peor. Con un telefonazo apagó las llamas de mi enfado. Soy facilona, qué se le va hacer. Ai, es que a los amigos se les quiere. Uno se enfada y se desenfada con la facilidad del rayo. Me sentí fatal al colgar. Es un trocete de pan. ¡Una feliciana!. Lo sé pero, esta vez, necesitaba pensar que no lo era. Para que el dolor de la ausencia no fuera tan fuerte supongo. Me puso al día y me propuso un picnic piscinero. ¡Dios! ¡Qué nadie diga nada! Que ya me lo digo yo. Estoy destrozada. Un desliz mental me hizo tener malos pensamientos, pero ¡nunca mais!.
COMENTARIOS:
vida
12.7.10
Campeones del mundo
Que emoción la de ayer. Estaba atacada. El estómago hecho un nudo. La adrenalina a tope. Al final y sin necesidad de llegar a los penaltis, iba a decir gracias a dios pero fue gracias a Iniesta, ¡ganamos!. ¡Ganamos!. ¡Ganamos!. ¡Ganamos!. ¿Hay alguien que no se ha enterado? No me cansaré de decirlo, ¡ganamos! Y es que esto es histórico. Nunca, nunca habíamos llegado en futbol tan lejos. Nunca. Ya sólo estar en la final del mundial era ¡lo más!; y ganar ya ha sido… ¡aaaa! ¡no hay palabras!. España fue anfitriona de la copa del mundo en el 82. Mi año. ¡Qué generación la nuestra!. Los de los 80 nacimos con la sangre más roja de la cuenta estoy segura. Somos una generación de furia, de emoción, de sentimiento, de esfuerzo, de equipo, ¡somos La Roja!. Después de 20 mundiales y de un equipo más blaugrana que nunca, nos merecíamos ganar. Porque muchos fueron los que persiguieron este triunfo, sudaron camiseta, se desgañitaron gritando, sangraron y lloraron. Por todos se ha ganado. Por los que se sienten españoles y por los que no. Por ti, por mi, por una estrella que acompañará a los jugadores siempre. Por las historias que podremos contar a nuestros hijos y nietos. “Hijo, tú no sabes qué partido fue ese. Holanda guarreaba, iban a hacer daño; pero ganamos. Nos dieron duro, qué se lo digan sino a Xavi Alonso; pero ganamos. Iniesta no falló. Iker no dejó pasar ni una. ¡La besó!. Hijo, la beso. Todo fue tan rojo. Todo fue tan bueno. El rojo nos inundó. No teníamos ni un duro, nuestro futuro era incierto; pero ganamos. Y de qué manera…Fue un triunfo de todos.” ¡Bua! No es un sueño, España es campeona del mundo de fútbol. Son malos tiempos pero estos chicos nos han hecho ser tan felices. Son una generación irrepetible. En sólo dos años, Eurocopa y Mundial. En ese equipo hay gente que no puede tener más copas. ¡Las han ganado todas!. Y son humildes, sanotes y caen bien. Yo sentí que levantaba la copa con ellos. Sentí las lágrimas de Iker y la emoción de su beso. Sentí que Iker me besó. Sentí la fuerza de Iniesta en el minuto 116 y su dedicación de corazón. “Jarque siempre con nosotros”. Sentí sus ojos temblorosos llenos de lágrimas. Sus ojos eran mis ojos. Su emoción era la mía. Tocado por la magia del futbol, la cruzó y entró. Sentí el crujir de pecho de Xavi Alonso y el dolor de rodilla de Busquets. Sentí las prisas por subir por la banda de Navas. Mis piernas corrían con él. “Corre, corre, corre”. Sentí a Cesc culebrear, busqué el gol con él. Sentí el enfado de Xavi y rechacé con él la mano tendida del holandés. La roja a Heitinga también la levanté yo. Por Alonso. Por Luis Enrique. Por cada una de las patadas y patadas del juego sucio de Holanda. Odie a ese árbitro cobarde con todas mis fuerzas. Targetas calculadas, sólo a los que no estaba amonestados y soltando charlas a los que deberían estar en la calle. Webb dio vergüenza, compensaba faltas. Una para ti, otra para ti. Lo nunca visto en una final. Holanda zurraba y protestaba. Nosotros, simplemente, jugábamos y callábamos. Ellos perdieron, nosotros ganámos. “¡Oeee! ¡Oeee! ¡Oeee! ¡Oeeeeeeeeeeee!”.
COMENTARIOS:
vida
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


















