30.4.10

Be happy. Love life.

Escena BCN

Odio tener cosas pendientes y últimamente sólo tengo cosas pendientes. ¿Cómo se explica?. La vida va muy deprisa o yo voy muy lenta. Una de dos o un poco de las dos. Hoy (que cuando publique esto ya será Ayer) ya es día de Ladies y todavía no he hecho mención a nuestro último encuentro. La primera edición de Escena BCN.

Maratón musical. ¿Cansancio? Pues, no. En un please se pasó la noche. Comencé llegando tarde. Cuatro rosas de Sant Jordi subiendo las escaleras mecánicas de Montjüic. Puesta al día rapidita. Posibles nuevos proyectos, masajes y buenas nuevas médicas. El Sant Jordi Club y entradas gratis para Ingrid por cortesía de una amiga de una amiga. La noche era joven y no había hecho más que comenzar. Las fotos de rigor y un posado robado. “Ven, trae. Tú déjanos a nosotras”. Mensaje enviado. Mariposas en el estómago. Miedo. “Guarda tú el móvil”. Inspeccionado el lugar, con Standstill y Astrud plantamos chiringuito. Bocatas por cena y ¡ale jop!. Delafé y Las Flores Azules. Confite de colores y gente muy animada. Alguna trufita junior y alguna que otra senior. Mucho Parada y saludos a viejos olvidados conocidos. Nos reubicamos. Sidonie a escena. Nos sentamos sobre la mugre con Giraluna. Mejor no pensar. Fuegos artificiales y explosión de colores. Descanso. Sed. Eterna cola para beber. Volvimos justo a tiempo. Nos encontramos por el camino. Mala elección de lugar la mía. Atrapada entre besos y arrumacos, comenzó Love of Lesbian a sonar. Castellet y momentos raro-extraños. Remember Dj. “Tiene un mensaje”. Toma. Toma. Una pena, demasiado cocido para llegar. “Salgo ahora del trabajo. ¿Os paso a buscar?”. Fin de la noche. Papito venía.

Sant Jordi no comenzó como deseaba. No hubo intercambio de libros, aunque no me faltó rosa (no sabes bien lo que te quiero). La noche me quitó los males. Aunque tengo más de un presentimiento de que a alguien se los dio. Para todos, los que estuvimos y los que no podrán decir “yo estuve en la primera edición de Escena BCN”…












29.4.10

En una agujero negro

Acabo de buscar la definición de Agujero negro y, sí, definitivamente, estos días me he visto inmersa en uno. Pasó a transcribir: “Un agujero negro es una región finita del espacio-tiempo provocada por una gran concentración de masa en su interior, con enorme aumento de la densidad, lo que genera un campo gravitatorio tal que ninguna partícula material, ni siquiera los fotones de luz, puede escapar de dicha región.(…) La gravedad de un agujero negro provoca una singularidad envuelta por una superficie cerrada, llamada horizonte de sucesos.(…) El horizonte de sucesos separa la región del agujero negro del resto del Universo y es la superficie límite del espacio a partir de la cual ninguna partícula puede salir, incluyendo la luz.(…) El origen de los agujeros negros (…) comienza posteriormente a la muerte de una gigante roja (estrella de gran masa), llámese muerte a la extinción total de su energía. Tras varios miles de millones de años de vida, la fuerza gravitatoria de dicha estrella comienza a ejercer fuerza sobre si misma originando una masa concentrada en un pequeño volumen, convirtiéndose en una enana blanca. En este punto dicho proceso puede proseguir hasta el colapso de dicho astro por la auto atracción gravitatoria que termina por convertir a esta enana blanca en un agujero negro. Este proceso acaba por reunir una fuerza de atracción tan fuerte que atrapa hasta la luz en éste”

Desde el viernes que me empecé a sentir rara. Sentía una presión interior. Como si algo creciera dentro de mí y no le bastara mi cuerpo. Marqué un destino y me puse a correr. Tal vez ir sola no fuera una buena idea. Me frené. Esperé. No era la única, éramos muchos. Al final pasé y proseguí. Y como quien está buceando, grugrugrugru ¡plas!, salí a la superficie. Las vi y comencé a respirar. Aquí es donde me di cuenta que los sucesos comenzaban a cambiar. Pasaron cosas extrañas que no soy capaz de explicar. Partículas se unían y otras, en cambio, comenzaban a alejarse. Fotones que se aislaban y dejaban de entenderse. Mi espalda se apoyó en la pared, se deslizó y me dejé caer. Respiración profunda. Después de esto, amanecí boca abajo. Literal. El sol entraba por la ventana y me regaba con su calor. Tal vez en ese momento tomé una decisión equivocada. Me despegué de las sábanas.

Sin saber cómo, al día siguiente ya estaba inmersa en el Agujero negro. Región del espacio-tiempo en la que siempre tengo la misma edad. Me comencé a sentir atrapada. El ambiente era denso. Mi tensión interior había salido de mi cuerpo. Me envolvía. Por más que quería librarme de ella, allí estaba abrazándome fuerte. Quería pero no podía. Su fuerza de atracción era tan grande que convertía los “no” en “si”. Lo que se había expandido comenzó a achicarse. ¡No! yo estaba dentro. A mi masa no le quedó otra que intentar concentrarse. Intentar no morir. El nuevo horizonte de suceso me impedía ser yo misma y comenzó a separarme del resto del universo.

Ya estoy de vuelta. Conseguí huir. No sé exactamente él tiempo que he estado fuera. Todavía no soy capaz de medir el alcance de las consecuencias. Y tengo miedo; porque inevitablemente hay cosas que han cambiado. ¿Cuántas veces más voy a poder librarme de la extinción completa de mi energía? De esta región del universo no es la primera vez que voy y vuelvo. Su campo de gravedad es muy fuerte. Me maltrata y varía el estado de mis partículas. Del momento de succión ni me entero. Pero, por suerte, la puerta al camino de vuelta siempre se queda abierta. Espero que la cuerda que me ata nunca se rompa y que la puerta nunca se cierre por descuido. Por favor, si se cierra… rescatarme. Porque hay hechos en la vida, que uno no sabe cómo, pero te envuelven. Se pierde el norte involuntariamente y no se sabe regresar. No pides ni auxilio, sólo te dejas llevar. Entonces, aunque no quiera, pescarme y sacarme del negro mar.

23.4.10

Feliz San Jorge / Feliç Sant Jordi

Entre flores y luces de colores asoma un trovador. Dispuesto a llenar el aire de magia, fantasía y amor • De mano de dragones en sus cuevas y de princesas dormidas en enredaderas • El castillo del rey asoma en un costado. La cueva en la montaña está en el otro lado • Y empiezan las canciones los aires a llenar, con flautas, tambores y gaitas del lugar • Historias de otros tiempos que cuenta el trovador, con pluma en el sombrero ¡Cuidado! Que se abre el telón • “En un país de leyenda y pacotilla, vivía una princesa llamada Peladilla. Bella como una rana, lista como una ardilla”• Soñadora y etérea como un pitiminí, llega la princesa de este cuento infantil • “Su padre es el Rey, es el amo, es el dueño y señor de toda la comarca, de toda la región” • Entonces aparece, más que imponente, el rey de nuestra historia con una servilleta por corona en la frente • “El pueblo es chiquitito, no tiene catedral, tiene sólo una iglesia, mercadillo los jueves y el típico tonto del lugar” • De las casas del pueblo sale el tonto de Capirote. Va pegando saltos, va pegando botes • “Todos estaban contentos y felices, hasta que entró en la historia ¡el Dragón de las narices!” • Surge la fiera y tiemblan los cielos. Porque va rugiendo de amor, porque va rugiendo de celos • “Llegó Pelón de Armilla, un bravo paladín, que ha estado en las cruzadas y ha matado a diez mil. Su caballo: el Espanto. Su espada: la Jazmín. ¡Oh, qué gran caballero va al Dragón combatir!” • Con la espada en la mano, galopando hacia él, relincha su caballo, brilla el negro pelaje del corcel • “Hay otros en la fábula que luego se verán. Yo soy el trovador, narrador, cómico y pregonero, que la historia os contará” • Saluda el trovador, gracioso y complaciente, queda compuesto el cuadro, se acomoda la gente. Se oscurece la escena lentamente y cuando vuelve la luz del sol naciente, vemos a la princesa reclinada ¡Empieza este cuento! Se ríe la gente • [FELIZ SAN JORGE / FELIÇ SANT JORDI]

Espero que el comienzo de este teatrito os haya gustado; porque habiéndolo querido, os he regalado algunos versos y más de un pareado. Y si de esta historia algo más queréis saber, regalarme una rosa y, ¡quién sabe! ¡tal vez!, algo más os contaré. Por ahora sólo os digo que colorín, colorado que este cuento se ha acabado.

22.4.10

Buenos días

A las 8 ya estaba sentada en la sala de espera de las extracciones de sangre. “Buenos días”. Tres contestan al tiempo: “Pues sí, lo son”. Todo abuelos. En este pueblo la gente está muy cascada. Todos mirándome. El piercing. Pensamiento: “A ver cuánto tarda alguno en decirme lo de si se me escapa la sopa”. A las 8.20 pasa el médico de cabecera. Iba dormido. No me ve. Pensamiento: “Da igual. Total”. Sale la enfermera. Por supuesto, la conozco. Comienza el ir y venir artrósico de mis compañeros de asiento. Llegan más. ¡Son una plaga!. Me suena el teléfono. Es mi madre. Pensamiento: ”¿Qué querrá? Si ya sabe donde estoy y… sí. Llevo el papel de las extracciones”. Recados. Pues así hasta tres veces. ¡Menuda mañana me estaba dando!. “¿Pero te han llamao ya?”. Pensamiento: “¡Y yo qué sé! Entre tú, los viejos que no paran de cascar y la enfermera dándoles paso… ¡no me enterao!”. Me toca. “Hombre, Marta. ¿Cómo te va? ¡Ui! Hoy te han pedido de todo. ¡Un completito!”. “Bueno días Pilar. Hace mucho que no te veía”. “Pues sí que los son. Mira que no te dejas ver el pelo, mujer”. Mi excatequista. No consiguió confirmarme, pero lo intentó. Salgo huyendo. Me pongo la chaqueta fuera, en la calle. Pensamiento: “Pues sí. Hace buen día”. Decidida a desayunar en casa, marcho a toda prisa al Mercatone. Yayos con gayata paseando, los niños con sus abuelas van al cole, los jóvenes en manga corta al instituto,… Me encuentro con un compi del cole. “Buenos día Jaime”. “Pues sí lo son. Y tú por aquí ¿y eso?”. “De médicos”. “¿Estas mala?”. “No, revisión”. “Apa. Pues que te revisen bien. Marcho al campo a trabajar un rato”. El pueblo estaba comenzando a despertarse y… ¡mi madre!. “Pues si que han ido rápido. ¿Has desayunao?”. “No. Voy a los recaos y marcho a casa y desayuno”. Se escojona. “Hasta las 10 no abren nada. Bueno Copyfash sí. Pero…”. Se vuelve a escojonar (Porque mi madre no ríe, se escojona. Algún día explico esto). “… me he olvidao lo que iba a fotocopiar en casa”. Insiste en que vaya al bar a esperar a que abran el super. Me niego. Pensamiento: “¡Ya volveré a subir! ¿Qué coño hago yo en el bar hasta las 10?”. Saludo a uno, saludo otro. Bajo las escaleras y en el portal me encuentro a la señora María. “Bueno días María”. “Pues sí que lo son. Ay, hija, ¿qué no vas al instituto hoy?” “Pues, no. Yo el instituto hace tiempo que lo acabé”. Le sonrío. Se le iluminan los ojos y vuelve a aparecer mi encantadora vecina. “Hay hija, disculpa. Te he confundido. ¡Por dios! ¡Si eres la Marta!”. Pensamiento: “Maldito alzhéimer”. María es la mejor vecina de todo el bloque. Mi preferida. ”Hace buen día verdad hija”. “Pues sí, señora María, lo hace”.

21.4.10

A Caspe con carnet joven

“Tren con destinación…” (pausa) “Caspe…” (pausa)… “Va a efectuar su salida”. Paseo de Gracia. H 17.25 T 25ºC.

“¡Mujer! ¡Cuánto tiempo sin verte!”. “¡Y qué lo digas!. ¿La familia bien?. ¡Bufff! ¡Si hace que no os veo! ¿Y el chico? Ya será todo un hombre…”. “Ahora está por Nueva York. Es músico. ¡Uy, chica! No sabes bien la pasión que tiene por la música”. “¿Qué me dices? ¡Qué alegría! Y músico nada menos que te ha salido. ¡Divino!”. “Una carrera muy sacrificada. Pero mira, era lo que quería. A su padre y a mí ya nos lo dijo. Papá, mamá, la música es mi vida. ¡Sin música me muero!. No sé si llegaré a vivir de esto, pero lo que sí sé es que lo quiero vivir bien. ¿Y qué le ibas a decir?”. “Y que dices ¿está en Nueva York? ¡Nueva York es preciosísimo!”. “¿Qué has estado? Yo también viajo mucho. Ayer mismo volví de Buenos Aires. Cada dos por tres voy”. “Pues no, no he estado. Me da una pereza un viaje de tantas horas. ¡Ui! ¡No!. Pero me lo sé como si hubiera estado. Con el programa ese del mundo lo puedes ver todo, ¡y sin moverte de casa! Es que ahora voy a clases de informática.” (Enorme y sonora carcajada) “¡Quién lo diría a mi edad! ¿Verdad?” “Pero ¿qué dices, Pilar?. Tú estás… ¡divina!. Siempre has sido una mujer muy guapa, eso también hay que decirlo” (Igual o peor estruendo de risas) “Anda. Quita. Quita. La edad no perdona. Pero es verdad, me conservo fenomenal. Hoy el dentista me lo ha dicho: Pilar, estás estupenda. Anda, deja que te dé dos besos por guapa. ¡Qué hombre!” (Otra enorme carcajada) “Estas jubilada ya, ¿verdad?”. “Pues sí. ¡Qué aburrimiento!. Aunque intento entretenerme como puedo”. “Con tantos hijos, ya serás abuela ¿no? Seguro que te los dejan a veces” (Risotada) “¡No, por dios! Para que me den faena estoy yo. Los veo algún fin de semana y las fiestas importantes. Los niños están de guapooooossss. ¡Y cantidad de listos que son!” (Saca el móvil. Enseña las fotos de los nietos). “¡Por dios! ¡Son guapísimos!”. “¡Divinos! Ya te dije” (Carcajada y gorda) “¿Y como dices que te aburres?”. “Chica, la monotonía es muy mala. Voy dos veces a la semana a informática. Pero lo voy a dejar. ¡Ui! ¡Las máquinas no son para mí! La cabeza de las mujeres no está hecha para esto” (Risotadas múltiples y al unísono) “Todos los viernes, o sábados. Qué algunas veces voy los sábados. Voy a mi peluquera. Como siempre he dicho, todo menos perder la cabeza” (El no va más de la risa) “Cuando me da también voy tuchi”. “¿Tai-chi?”. “Si eso. Y a Guacachin”. “¿A Acua-yin? Hija, estás super puesta”. “Pero lo que más me gusta es estar con las amigas. ¡Cómo nos divertimos! Pero sin maridos, que como ellas dicen, son peor que una alfombra persa en medio del pasillo” (Carcajada jolgórica de estado 10 en la escala de Richter). “¿Pero tu marido murió no? Pobre, con lo buen hombre que era”. “Pues sí. A los cinco años de jubilarse, ¡va y se muere!. En toda la vida no hizo más que trabajar. Pero bueno, mira, así no discuto con nadie, no doy explicaciones, entro y salgo cuando quiero, ¡y disfruto de la vida hija!. No sabes lo viajes que hacemos mis amigas y yo”. “A ¿si?. ¿A dónde?”. “El último a Turquía. Todo aquello, ¡preciosísimo!. ¡Qué cultura! Son tan exóticos. Ahora quieren que vayamos a Jerusalén. ¡Ui! ¡Pero no! ¡Allí sí que no!”. “Dicen que es muy bonito. Yo también es un viaje que tengo pendiente”. “¡Ui! ¡Si, preciosísimo! Eso es una maravilla. Pero no. ¡Jamás de los jamases!. ¡No! ¡No! ¡A a boca del lobo no! Pero si vamos a San Petersburgo, ¡quizás!” (Risas y risotadas) “Si no, siempre nos quedará el ordenador. Yo cuando no sé qué hacer. Juego al solitario. ¡Pero qué listas son las máquinas! ¡Me gana siempre!”. “Pues ¡búscate novio!” (El sumun de las risas). “¡Para qué! ¿Uno de mi edad? ¡Ai! ¡No! ¡Qué chochean! Yo no pienso limpiar a nadie”. “Uno más joven, como hacen ellos”. “Los jóvenes en mujeres como yo no se fijan y si se fijan es para sacarle los cuartos”. (Juajaujauajauajuaaaaaa) “¡Cómo eres! Si, mujer, tú como siempre tan precavida. ¿Aún tienes las plazas de parquing en Reus?, ¿o ya las has vendido?”. “Allí están paradas. Pero como les digo a mis hijos: Cuando me falte para comer ya haré algo con ellas. Y mira que me insisten”. “Oye, ¿qué es de tus hijos?”. “Pues la niñas....” (Y bla bla bla. Y ja ja ja) Reus. H 18.51 T 23 ºC.

Por fin. Menos mal que no eran de Mora la Nova, ¡qué ya me lo estaba temiendo!. Ahora sí, a disfrutar del viaje. Qué romántico es viajar en tren. El sol dándote en la cara, el paisaje, el Ebro,..., se me cierran los ojos. Cabezadita. “Bueno, pues nada” (qué susto) “Encantada. Yo me bajo aquí. Buen viaje, que a usted aún le queda un rato ¿no?”. “Pues sí, gracias”. “Qué poco hemos hablado nosotras y esas señoras no han parado. ¡Y qué risas pegaban! Qué descanso cuando se han ido ¿verdad?”. “Y que lo diga”. “Bueno, maca. A ver si ahora puedo bajar por esas escaleras”. Sonrío. Sonríe. Faio-La Pobla de Massaluca. H 20.20 T 21 ºC.

Caspe. Hora estimada de llegada: 20.52. Temperatura exterior: 21 ºC. Personal en andén: dos moros, un japo y mi padre.

17.4.10

Petits enamoraments al metro

Hace ya un tiempo que me nombraron un grupo en el Face: “Petit enamoraments al metro”. Sólo apto “per a tots aquells que alguna vegada ens hem enamorat fugaçment d'algú al metro, tren o autobús i no l'hem tornat a veure més (o sí!)”. Hace ya un tiempo, mucho antes (en nuestros principios), aconsejé mirar a nuestro alrededor de otro modo. Con los mismos ojos pero con otra mirada. Sin restricciones. Porque podíamos no ver al que nos ve. Entonces tenía en stand by el blog pero mandé un correo con un vídeo estupendo. Post-it Love. ¿Lo recordáis? ¿No? Pues deberíais. El mensaje era claro: el amor puede estar en cualquier lado y hay muchas maneras de expresarlo. El chico que todos los días te sirve el café, el vecino que, no sabes cómo, siempre te cruzas en el ascensor, el compi de curro que nunca se olvida del día de tu cumpleaños, el desconocido que te mira un tanto ruborizado en el metro,… Grandes historias de amor se han forjado entre parada y parada, historias que acaban en boda, historias que no llegan más allá de Plaça Catalunya, historias de risas y sonrojos, subidones de adrenalina mañaneros, palpitares románticos al atardecer. Corazones a cien. Segundos que duran horas. ¿A quién no le ha pasado alguna vez?. ¿A ti no? ¡No te creo! Eso es que no mirabas bien.

Tenía este vídeo guardadito. Esperando el momento para mostrarlo. Creo que ya ha llegado. Creo que ayer Neruda me animó a ello. Su director, TED CHUNG. Un petit enamorament. Más que mil palabras. “Every day: so many opportunities to connect...What if you took just one?”.

16.4.10

Errare Humanum Est



Como muy bien dice Mafalda, “¿Y estum?”. Vale. Lo reconozco. Erré. Mil perdones. Os doy la razón, porque la tenéis. No es lo mismo ser “insultante” que “exultante”. Lo dice la RAE; y si lo dice la RAE ¡va a misa!. “INSULTANTE. Que insulta. Que se emplea para insultar” “EXULTANTE. Que muestra gran alegría o satisfacción”. Más bien la anfitriona era lo segundo que lo primero. A mí nunca me ha insultado, por ahora. De lo de no llevar gafas y ser un abuelo… de eso ya no me retracto. Soy una puñetera. Lo sé. Pero os quiero gaseosos.

15.4.10

Noche de chicas, noche de fútbol

Tema pendiente número 4: los Ladies

Que nos reunimos, ya lo sabéis. ¿Pero que vemos fútbol?. No sí, yo tampoco me hacía a la idea. Hasta que me lo plantearon entre bocadillos en el Guixot. Riereta número 8. De camino nos habíamos encontrado a unos amigos que nos propusieron una noche de fútbol con pipa-pica incluido en su pisito del Carrer de Sant Antoni. Íbamos a ser unos cuantos. Mucho chico y poco dona. Con atisbos de mucho chico-dona. Él con ganas, aunque prefería el sofá de su casa. Está abuelo, qué le vamos a hacer. Nos lo pensaríamos. Pero llagamos a la mesa. Nos sirvió lobezno junior, que por cierto, ¡me dejó hipnotizada!, y todo cambió. Las Ladies iban a tener su primera noche de fútbol. ¡Un Madrid-Barça!. Requisito ir de machotes. No las creí.

El día del derbi llegué tarde para variar. Salí del metro y allí estaba ella. No me vió. ¡Maldita miopía! “No llevas gafas ¿verdad?”. El camino imposible de recordar. Estaba más atenta a otras cosas. Una anfitriona insultante hizo honores. Sorpresa incluida comenzó el partido. Se dieron la mano y ¡gol de Messi!. Unas más enteradas, otras menos, acabamos trompeteando en la terraza, haciéndonos morse lumínico con los vecinos y finiquitándonos una botella de Cacique Mojito. A falta de Mamasita, no quedó más remedio. Tras un Lady Gaga. Diosa suprema. Fuimos al reencuentro de los chico-dona. La Penúltima y a la cama. O eso creíamos. “¡A y media!” “¡A imputo!” “¡A y media!” “¡A imputo!”. Total a las 5 y algo reposábamos en la cama. Con una victoria más y una noche para recordar.

Os dejo una foto del gran Rey Lionel de Barcelona. Bueno, en realidad es una caricatura. Pero una caricatura buena. De un ilustrador y diseñador gráfico llamado STANLEY CHOW. Hace unas cosas maravillosas. Entrar en su flickr y veréis. Si lo preferís, seguirlo en Twitter.

14.4.10

Un funeral y un corte de pelo

Tema pendiente número 3: la Muerte.

Fui concienciada. Me estaba obsesionando en que creciera y creciera. Llamé y a la tarde ya había perdido mi fuerza. Como Sanson, Dalila me sedujo y rebelé mi secreto. Falté a mis votos nazarenos. ¿Llegarán los filisteos a dominarme? ¿Conseguiré desplomar las columnas del templo? “Bielorrusa, tranquila, el pelo crece”.

Como guiada por el destino, acabé en un velatorio. Triste y amargo. Fue un de repente. Lo peor llegaría al día siguiente. Acudió quien pudo. De aquí y de allá. Había más gente de la que pensaba. Entramos a la capilla de ese bullicioso tanatorio. El cura callaba. Parecía un maestro de escuela esperando a que nos quedáramos en silencio. En realidad nadie hablaba. Una musiqueta a lo movierecord nos pidió que apagásemos el móvil. Entraron el ataúd. Un desafinado violín acompañaba al resto de músicos. Don't Cry for me, Argentina. El sermón ni consoló ni dio esperanzas. Desastroso. Amenazó. Amargó. Sus palabras no se reafirmaban en el valor de la vida. Le daba igual transmitir que vale la pena vivir, que los que nos quedamos debemos seguir luchando. Solo dijo: “Estaros preparados, a todos os llegará la muerte. Todos moriréis”. Sus gestos añadieron a sus palabras un “¡Cabrones!”. No sé por qué pero él no se incluyó. Todos asentían y contestaban a sus palabras con frases hechas. Cuantas veces las habría oído desde pequeña. Por mi boca no salió ninguna. Me sentí una extraña, viviendo una ceremonia extraña, en una religión extraña. La madre del difunto estaba destrozada. Creo que ella necesitaba un aliento diferente al que tuvo. Las voces se esforzaban por sobresalir, por demostrar al maestro que sabían bien la lección. A muchos que estuviéramos en un funeral creo que les era irrelevante. No di ni la paz. Sentía vergüenza.

En Collserola fue la incineración. Mis ojos captaron un suceso que nunca jamás de los jamases pensé que verían. Por lo menos, todavía no. Resumo. Enormes coronas abandonadas en el exterior. Viejas carroñeras tirándose a por las flores más bellas. Dentro el ataúd. Todos entramos. No deberíamos haberlo hecho, pero lo hicimos. Nadie sabía nada. Todos actuamos por mímesis, sin pensar. La imagen, imborrable. La caja, abierta. Su cara, y al fondo el horno. “¡Ya no quiero vivir! ¡Ya no me queda nada en la vida! ¡¿Me oyes?!” La voz de la madre desgarró a todos un poco el alma. Con sus recién sobrepasados 80 años, estaba en un mundo diferente al nuestro. Enloquecida se agarraba a su hijo. Nadie supo qué decirle. ¡Cuánto dolor! La vida es muy caprichosa. Cuando no sigue los parámetros prefijados, asusta. A parte, hubo algo que me inquietó. Él se llamaba Jesús, no sé si ella se llamaría María pero todo se repetía, escenarios, personajes, diálogos,… Creo que tantos días rodeada de misticidad cristiana me hizo ver cosas donde tal vez no las había.

13.4.10

Regalos

Tema pendiente número 2: los Regalos.

Medianoche. Cambio de día. Bye bye miércoles!!! Hello happy brithday!!! Y comenzaron a salir cosas de detrás del sofá. Quería sonreír. Creo que sonreí. Me dolía tanto la cabeza. ¡Maldita cabeza!; pero ¡acompáñame!. Reí. Al final reí, de eso estoy segura. ¿Verdad que reí? Funda de nórdico nueva. Vestidico piscinero a todo color. Redoble de tambores. El regalo estrella: ¡unas zapatibambas!. Anima Sana in Corpore Sano. Fantásticas. Azul, rojo y blanco. “Todas las evidencias encontradas indican una sola cosa, ¡qué hoy es tu cumpleaños!”. ¡Sí, lo era!. Todos los regalos promesas de futuros buenos momentos. Una buena siesta. Contigo, a mi lado. Una buena tarde. Bajo el agua. Contigo, a mi lado. Tardes de centro. Barcelona. Contigo, a mi lado.

No fueron sólo estas las sorpresas. ¿Qué traerían ellas? Con que vinieran me era suficiente. Pelo alborotado recién secado. De nuevo, el sillón comenzó a lanzar regalos. Rayas y lazo. “Tal vez el lazo… Puede ir suelto… Si le pones un broche…” “Tranquilas, ¡me encanta el lazo!” Emocionada como una enana. Un libro, pero no cualquier libro. Un cuento. El cuento. Alicia en el País de las Maravillas, pero no cualquier versión. En esta pasan cosas mágicas. Cosas misteriosas. (“Uy!!! Estas chicas empiezan a conocerme”)

Hubo más. ¿Bicho buena este año, tal vez?.

12.4.10

Santa semana

Tema pendiente número 1: la Semana Santa.

Siempre es lo mismo. Festividad que se mueve de sitio en el calendario pero no de destino. Lugar: el Bajo Aragón. El final, todos lo sabemos y no creo que esté destripando el desenlace de la peli a nadie: Jesús muere. También resucita, pero eso creo que acaba dando un poco lo mismo. Las procesiones, las mimas. Variante controla: si va por arriba o por abajo. Variante impredecible: el tiempo. Siempre las mismas serenatas, los mismos repiqueteos, las mimas rivalidades, la misma gente. Bueno, este año, ¡no!. Este año acudí acompañada. No es por desmerecer a los del pueblo, ni a los que como yo, acudimos como borregos a la llamada del hogar en estas fechas; pero cuando vas con gente, se viven estos días de otra manera. Te interesas más. Degustas más. Vives más. Prestas atención a cosas que de normal se te pasarían por alto. Trasmites más. Total, fue un no parar. De día y de noche. A todo queríamos llegar, aunque fuese a ver el final. El factor variable acompañó. La familia se lució. Gusta agradar. Si este es nuestro defecto, pues que lo sea. Faltaría más. ¡Unos días agotadores! Pero llenos de risas, color, ganas, energía, cachondeo, muecas y bailoteo. Todo ello acompañado de tradición, familia y sentimiento.

Rondamos mucho y bien. Hijar y su romper la hora del jueves noche. La farola de la plaza me hipnotiza. Mis ojos sólo alcanzan a ver su luz. Debajo, negro. Sólo negro. Sientes los nervios de su gente. Ansias. Se alza el bastón y la plaza vibra. Da tiempo de poco, hay que llegar a Alcañiz, a la procesión del Silencio le falta un tres y no res. Todo sonido se desvanece. Todo cae. Nada se oye, solo se huele el silencio. Porque en Alcañiz el silencio no se escucha, se huele. Si se escuchase sería una contradicción en toda regla. Pero, ¿a qué huele el silencio? Pues es maravilloso, huele a Semana Santa, huele a romero. El viernes, toca huir. Tarea de escapismo en toda regla. Si vas por la vía marcada, no llegas. El camino de Castelserás es la puerta. ¡Qué ganas! ¡Qué nervios! Llegar y correr. El bombo grande no espera. El reloj marca las 12 y la plaza estalla. ¡Ai, mi Calanda y su rompida!. Mi Calanda de la infancia, mi Calanda morada. Algún día me incorporaré en la fila de bombos y volveré a levantar la maza al aire. Acompasadamente. Sintiendo el aire y el sol sobre la cara. La procesión del Pregón tiene un no sé qué. Austera, de pueblo, con poco adorno y florituras. Serpiente enorme de tres filas. Los que llegan se encuentran con los que van. Suenan las cornetas. El sonido se detiene. Pregonan la muerte de Cristo. Bombos y tambores recuperan el aliento. La Dolorosa cierra la comitiva, precedida del Langosto, putuntunes y sibilas. La cofradía de las esclavas sobrecoge. Todas de negro, todas tapadas, todas solteras, todas piadosas, todas de luto y alguna descalza. A la tarde, en Alcañiz, La Soledad. Tacones, medias negras, peinetas y puntillas. Todas de peluquería. Arregladas, enjoyadas y bien pitas. La noche cae y los tambores salen. Compiten y juegan. Noche de amigos. Noche de ruido. Noche que se hace día. ¡Cualquiera diría que estamos de luto!. El sábado toca dormir. Hay que descansar, que a las cuatro hay entierro. Se sella el sepulcro. La plaza se llena de azul. Ruido. Tambores. ¿Comitiva baturra? Pues sí. Trajes regionales, tortas de Pascua con azúcar glasé, pañuelicos a la cabeza, moños y mantones. ¡Bendita muerte la de Cristo! Al día siguiente, toca vermutear. Ha resucitado. Bajo palio sale la forma. Un huevo gigante y roído (¿cuántos años tendrá ese trasto?) se reclina. Un, dos. Tiran… tiran… tiran… “ooooo!!!” Vuelo de palomas encintadas de colores. “¿Qué se os antoja? ¿Unas cervezas y una de morro?”. La Semana Santa ha terminado. Toca hacer maletas y marchar. El camino es largo y esta vez vamos al completo. ¡Santa semana la de este año! ¡Qué bien lo he pasado!.

11.4.10

Resumiendo

Huele a col. Es un olor pestilente. No ha habido manera de hacer la siesta. Demasiado mocoso junto en el piso de arriba. Esto es ahora, a la tarde, cuando el sol ya se está yendo. Porque hoy, a la mañana, ¡ha hecho sol! ¡Y menudo sol! ¡Qué ganas tenía de sol!. Caminata obligada para coger el pan. Olía a sol, sabía a sol, ¡sentía el sol!. Flores, bichos, polen. Brisa cálida por fin sobre la piel. Sobraba el pantalón largo, la sudadera, la camiseta. Sobraba todo. Bueno, todo menos la caminata. Pero como digo, eso era por la mañana. Ahora el domingo se acaba y me doy cuenta que tengo demasiadas cosas pendientes. Cosas cotidianas del día a día, cosas de un futuro inmediato, cosas pasadas y cosas de la vida en general. Demasiado para contar. Demasiado para sintetizar. Intentaré ir lo resumiendo todo ello en el transcurso de la semana. Mañana es lunes. Me tengo que poner las pilas. Esta semana que finaliza, ha sido rara, compacta y llena de todo. Risas, jaleo, desquicios, cansancio, tristeza, incertidumbre, ansias de más y de menos, ganas de todo y de nada. Una semana de chicha y de limoná.

Resumiendo, estoy cansadísima. Pero mañana vuelvo. Con cansancio o sin él. Este impasse de tiempo no ha sido por gusto ni por necesidad. Ha sido por bloqueo. Pero no quiero diluirme y desaparecer. No quiero dejar esto a medias. Continuo. Lo que pasa es que, a veces, el cuerpo se mueve y la mente para quieta. O bailan canciones diferentes. Es cuestión de que vuelvan a coincidir y que por mímesis adquieran el mismo balanceo. La fiesta no ha terminada. El baile continúa. ¡Gaseosos! ¡Sigo viva!

9.4.10